
Los días 29, 30 y 31 de agosto de 2025, Villanueva del Trabuco (Málaga) acogió su Encuentro de Coleccionismo. Dentro del programa, una velada muy especial: «Nancy en los Oscars», el encuentro de coleccionistas de la muñeca más querida de España, con su alfombra roja, sus vestidos de alta costura y sus vitrinas.
Aquella noche, la organización subió al escenario un cheque de 1.200 euros a nombre de la Fundación Juntos por una Sonrisa.

Detrás de ese gesto están Antonio Durán y el equipo de Retro Toys Spain, organizadores del Encuentro, que decidieron que lo recaudado en su fiesta de las Nancy cruzara el Atlántico.
Un año después, volvemos a Villanueva del Trabuco para contar algo muy concreto: dónde está ese dinero hoy.
Y la respuesta es que ya no es dinero. Hoy son ventiladores girando en el techo del comedor «Sonrisas Compartidas», unas ollas eléctricas encendidas cada mañana y una despensa que no se ha quedado vacía.
Un comedor donde el calor también se sienta a la mesa
«Sonrisas Compartidas» es un comedor donde cada día decenas de personas mayores encuentran algo más que un plato de comida: encuentran compañía, cariño y la certeza de que no están solas. Junto a ellas se acercan también familias del barrio, madres con sus hijos, niños que entran a beber agua y se quedan a jugar.
El problema es que pasan allí buena parte del día. Y en Cuba el calor es intenso y los recursos son muy limitados. Comer con dignidad, en un lugar sofocante, es mucho más difícil de lo que parece desde aquí.
Por eso la primera decisión fue la más sencilla y la menos vistosa: ventiladores de techo.
En qué se ha invertido, euro a euro
Con los 1.200 euros de Villanueva del Trabuco hemos podido:
- Instalar ventiladores de techo en el comedor, para que el espacio donde se come y se convive sea un lugar más digno y respirable.
- Comprar ollas eléctricas, imprescindibles para seguir preparando cada jornada los alimentos que tantas personas esperan con ilusión.
- Adquirir alimentos, para que muchas personas mayores puedan sentarse cada día a la mesa con la tranquilidad de saber que tendrán una comida digna.
Nada de esto sale en una foto espectacular. Son tornillos, cables, aspas y cazuelas. Pero es exactamente lo que un comedor necesita para seguir abriendo mañana.
Las fotos del montaje
Las imágenes que compartimos son las del día de la instalación: los ventiladores todavía en el suelo, desmontados; un técnico atornillando las aspas sobre una mesa; y, unas horas después, el mismo salón con las aspas girando y los fluorescentes encendidos.


Puede parecer una instalación sencilla. Pero detrás de cada tornillo, de cada cable y de cada ventilador hay un mensaje muy grande:
«Hay personas que, sin conocernos, decidieron tendernos la mano.»
Y eso cambia vidas.

De una alfombra roja de muñecas a una cocina al otro lado del mundo
Hay algo bonito en el recorrido de este dinero. Salió de una noche en la que unas muñecas Nancy desfilaron por una alfombra roja con vestidos cosidos a mano: coleccionistas que llevan décadas guardando con mimo los juguetes de su infancia.
Y ha terminado convertido en ventiladores para que unas personas mayores coman sin ahogarse de calor.
De la muñeca que alguien conservó a la comida que otro alguien necesitaba. No se nos ocurre mejor forma de explicar para qué sirve coleccionar.

La solidaridad no entiende de kilómetros
Entre Villanueva del Trabuco y el comedor hay un océano de por medio. Entre aquella noche de agosto y los ventiladores de julio ha pasado casi un año. Y sin embargo el gesto llegó, entero, hasta el final del recorrido.
Cada vez que una persona mayor entre en el comedor y encuentre un ambiente más fresco…
Cada vez que una comida caliente llegue a la mesa…
Cada vez que una sonrisa vuelva a dibujarse en un rostro cansado…
también será gracias a vosotros.
Porque la solidaridad no entiende de kilómetros. No conoce fronteras. Solo conoce personas que deciden hacer el bien.

Y esto es solo una parte de lo que hacemos
Los ventiladores del comedor son una pieza pequeña de algo más grande. La Fundación Juntos por una Sonrisa trabaja cada día en varios frentes:
- Guardería en La Habana (Cuba). Damos comida y merienda diarias a 40 niños de 4 y 5 años. Se puede apadrinar a un niño.
- Casa de la Esperanza. Nuestro proyecto más ambicioso: un hogar en Medina del Campo para madres y familias que afrontan la crianza sin red y sin vivienda.
- Clases de apoyo escolar en Medina del Campo, con merienda incluida.
- Almuerzo Solidario en San Antón (Madrid): 200 bocadillos cada mes, junto a Mensajeros de la Paz.
- Operación Kilo y ¡No lo tires! Dónalo: recogida de alimentos y de material escolar para familias de Medina y comarca, y para la guardería de Cuba.
- Ningún niño sin juguete por Navidad, nuestra campaña navideña de recogida de juguetes.
- Una sonrisa para nuestros abuelos: regalos de cumpleaños en dos residencias.
- Magia y juguetes en hospitales y Sonrisas sobre Ruedas, el museo móvil que lleva nuestras colecciones a los pueblos.
- Picto Pueblo, para que las personas con dificultades de comunicación puedan orientarse en su municipio.
- El Museo del Juguete de Medina del Campo, con más de 10.000 piezas, que es a la vez nuestra casa y nuestra herramienta para recaudar.
Todo esto se sostiene con gestos como el de Villanueva del Trabuco.
Gracias, Villanueva del Trabuco
Gracias a Antonio Durán, a Retro Toys Spain y a todo el equipo del Encuentro de Coleccionismo. Gracias a los coleccionistas de Nancy que se acercaron aquella noche. Gracias al pueblo de Villanueva del Trabuco.
En nombre de quienes cada día comparten mesa en «Sonrisas Compartidas», de quienes preparan los alimentos con tanto cariño y de toda la Fundación Juntos por una Sonrisa: gracias por confiar en nosotros, gracias por creer que otra realidad es posible y, sobre todo, gracias por ayudarnos a ayudar.
Porque una ayuda ofrecida con el corazón siempre termina convirtiéndose en esperanza para alguien.
José Manuel Fernández Carneiro
Presidente de la Fundación Juntos por una Sonrisa
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